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10/06/2017 | NBA

Especial para Clarín. Por Oscar Sánchez; Entrenador de básquet en la Liga Nacional

El Rey LeBron

Los Cavaliers entraron en la serie final en el partido tres, con mejor juego pero sin resto para definirlo. En el Juego 4, ya sin margen, prolongaron su dominio en una confrontación netamente física y obtuvieron el triunfo del descuento, el que evitó la barrida.

Sabiendo que no había mañana y con un desarrollo ofensivo más amplio y largo en distribución de puntos, los locales comenzaron con sus armas más conocidas: el siempre presente uno vs. uno de Kyrie Irving , el inteligente y avasallador LeBron James y, a través de él y sus pases, la rotación del balón abierto para los tiros de Kevin Love y JR Smith.

La construcción del éxito se inició con una gran efectividad de cancha. Esta vez se invirtieron los roles: Cleveland tuvo buena selección y por ende grandes porcentajes. Con el limitado Tristan Thompson, además, forzó aún más en el tablero ajeno, con un objetivo claro: no dejar correr a los grandes atletas ofensivos que tiene Golden State. Y, la verdad, la eficacia en el PT fue abrumadora. Lograr 86 puntos en una primera mitad no es sencillo y menos en un juego final con semejantes porcentajes (61% de campo y 59% en triples).

Cleveland lo consiguió gracias a que el balón estuvo un poco más en las manos afiladas de Love, quien hizo ancho el campo de juego. Smith estuvo más movedizo en líneas de fondo. Su primera mejora fue involucrar a más jugadores de lo que hacen habitualmente. No estuvieron tan solos Irving y LeBron. Al ser cuatro los que gravitaron, Cleveland pasó a ser un mejor equipo: menos previsible.

Su segunda arma fue también agredir en defensa, jugarle físico aprovechando el desigual criterio de una terna arbitral que lo permitió. La fuerte defensa al balón y los anticipos de líneas de pases, más la activa defensa de todos, hicieron que GSW no pudiera sentirse cómodo en ofensiva fija.

Sólo Kevin Durant estuvo en su nivel, Klay Thompson apenas en el inicio y el gran ausente resultó Curry. A Steph lo maltrataron (es la única manera de defenderlo) y no pudo salir en recepción de la pelota fácilmente, llegando extenuado a las definiciones. Pocos espacios tuvo para lanzar. Lo expuesto en no dejar jugar tuvo las consecuencias de excesos de protestas y fastidios. Era obvio que los de Ohio iban a entrar así y los árbitros estarían más permisivos. Tampoco incidieron en el resultado final, aunque nunca dejaron entrar en partido a GSW.

Ahora se viene el Juego cinco, más mental que otra cosa. Saben los Warriors que hay un antecedente del año anterior, ese famoso 1-3 que perdieron... Ahora vuelve a repetirse y quizás el balón pese algo más de lo normal. Para todos los amantes del básquet, cuando se enfrentan equipos así, con tanta jerarquía, desearía uno que la serie final fuera al mejor de 14 partidos... Lo que estamos viendo es alto nivel y demasiados jugadores diferentes que brindan en cada posesión del balón algo distinto. Veremos qué sucede.

La energía ahora será diferente. Golden State entró débil al cuarto y lo pagó. No sería prudente que lo vuelva a traicionar el subconsciente, más aún cuando enfrente está el mejor del mundo: el Rey LeBron…

Huevo Sánchez - Campus Santiango de Chile 2017
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