OSCAR SANCHEZ. DT de Quilmes (MdP). El gran objetivo de los Spurs fue sacarle protagonismo ofensivo a James. Escogieron sacarlo de juego en vez de controlar al resto. Lo lograron con reglas defensivas marcadas. Bowen fue su marcador principal y Manu, opción. Ambos supieron que ante un rompimiento de LeBron estaba Duncan para llegar a la ayuda. En las acciones en las que James -con pelota— recibía cortinas, el defensor del bloqueador saltaba a la ayuda de su compañero, casi haciendo una doble marca sobre LeBron. Quedó claro que James no siente el juego de atacar el cesto de espaldas. Al estar de espaldas, LeBron quedaba sobre un lado, sin espacios, y eso lo sacaba de su habitual lugar, el centro de la cancha, donde puede decidir con mayores espacios. Por eso lo obligaron a pasar la pelota.
En el ST, la visita hizo un ajuste para desembarazarse de esta defensa: jugó la acción de cortina y desmarque, con el lituano Ilgauskas rolando hacia afuera y tomando tiros desde la línea de fondo. Todos siempre se iban con LeBron pero el lituano falló mucho.
A James le costó llegar al gol. Está claro que necesita de espacios para lucir su desequilibrio mediante penetraciones, por derecha principalmente. San Antonio logró el objetivo: sacarlo de su protagonismo habitual y no dejarlo correr a cancha abierta, donde es temible.
Veremos qué ajusta Mike Brown en el segundo juego. El coach sabe que llegaron hasta aquí con un gran LeBron. En el primer partido, la estrella no dio el presente.