« Inicio
Mi historial
Clínicas y Convivencias
Logros
Preguntas
Cartas
Libro de visitas
Contacto
Campus de Bases 2018
Santiago 2018
Campus Invierno 2018
Fotografías
Noticias
Fotos Campus

Mar del Plata, 07/08/2006 | Entrevistas

Oscar Sánchez, a horas del comienzo de la pretemporada

“En Quilmes no quería jugar más para estar en mitad de tabla”

Como el “Negro” Romano hace siete días, el entrenador “tricolor” plantea metas bien ambiciosas. Semifinales, de mínima. Los equipos de la ciudad prometen hacer ruido.
Sebastián Arana. Esta noche, a las 20 en Once Unidos, Quilmes comenzará las prácticas con miras a una temporada de Liga Nacional en la que se propuso las metas más elevadas de su historia. Y con Oscar Sánchez, el entrenador que más alegrías le dio a los hinchas “tricolores”, otra vez sentado en el banco. Como el “Negro” Romano en Peñarol, “Huevo” apunta alto. Semifinales para esta temporada, título para la próxima. “En Quilmes no quería jugar más para estar en mitad de tabla”, le confesó a LA CAPITAL en una charla que tuvo un arranque insoslayable.

Con Julián Martínez como asistente y Nicolás Bastarrica en el rol de preparador físico, Sánchez comandará desde hoy la pretemporada. Los extranjeros se sumarían después del 20 de agosto y los nacionales ya están todos en Mar del Plata. Sólo faltará Esteban De la Fuente, recuperándose de su hernia de disco. Y la evolución de su lesión fue el gran tema quilmeño de los últimos días.

- ¿Cómo está el tema De la Fuente?

- Hace quince días los dirigentes me llamaron para avisarme que la recuperación venía lenta. Pedí informes y el preparador físico me dijo que pensaba que él iba a estar para jugar en tres o cuatro meses. Me asusté, pero luego los informes cambiaron a partir de una resonancia que le practicó el doctor Ostera. Ninguno asegura que puede estar, pero sí que hay muchas posibilidades de que llegue a octubre. Después se habló con De la Fuente y él piensa que el 6 de octubre estará para jugar. De todos modos, habrá una evaluación final el 20 de agosto. Para mí es importantísimo y lo necesito totalmente sano porque me puede cumplir la función de alero, pero también la de ala-pivote y eso me permite disimular que no hay tanto personal interior.

- ¿Se apuraron en cerrar el plantel antes que casi todos?

- No nos apuramos, nos apuraron. Se nos iba Sebastián Ginóbili. La intimidad la conoce poca gente. Nosotros queríamos comprar dos jugadores muy buenos y apostamos mucho a Quinteros y a García. No pudimos con éste último porque Regatas, según dicen, le pagó más. Quinteros todavía no arregló en ningún equipo. Y Sepo dijo que no firmaba si no venía otro jugador importante más. El Plan B, en esa posición, era Villares o Martínez. Si fichaba el paraguayo, Sepo venía. Lo logramos y nos aseguramos a los dos jugadores. De lo contrario, no nos quedaba nada en esa posición. Los bases no abundan. Y contratamos a Carabajal rápido para que Ginóbili tenga sus descansos.

- ¿Te gusta el equipo?

- Mucho. Mi único temor es De la Fuente. Cuando el Cabezón esté en cancha, será muy importante para nosotros. Es un riesgo que tomamos. Ojalá el 20 de agosto me aseguren que está para jugar. Vos decís que nos apuramos...

- No, pregunto si se apuraron pensando que en el mercado aparecieron otras posibilidades, por caso Alejandro Diez...

- Yo también lo pedí a Diez, pasa que ya el club no tenía más plata. Quilmes tiene una manera de trabajar y, si te guías por la actualidad de la Liga, mal no le fue porque tiene su presupuesto saneado. Acá no se piensa en pasarse del presupuesto para después recuperar con las recaudaciones. Sólo me quedo un hueco en la pintura, por eso estoy tan pendiente de la recuperación de De la Fuente.

- ¿Al paraguayo Martínez lo considerás un tirador?

- No, es un muy buen jugador, con experiencia, que puede desempeñarse como base y que sabe jugar muy bien con Chuckie Robinson. Vos apuntás a que vamos a convivir con defensas mixtas y defensas de zona, pero ese ya es un problema mío.

- ¿Cómo imaginás al equipo?

- Será diferente de acuerdo a la formación. Podemos tener un equipo más lento y más seguro tácticamente o otro más atrevido, con mayor presión y explosión con Carabajal y Juan Pablo Sánchez. Stanton y Robinson corren mucho. El paraguayo juega más estacionado y Sepo muchas situaciones de pick and roll. Stanton no es desequilibrante, pero es un jugador de experiencia, serio, ganador y buen profesional. Robinson también. No quiero que pase lo de siempre en Mar del Plata con los americanos. En la conducta del profesional se sacan ventajas.

- ¿Qué objetivos deportivos te planteás?

- Los que dijimos durante todo este tiempo. Entrar entre los cuatro primeros en el primer año y salir campeones en el próximo. Por más que no hayan venido Quinteros o García, pensamos igual. Después que nosotros cerramos el equipo, aparecieron Montecchia o Pelussi en otros equipos y pareciera que quedamos atrás. Pero nosotros tenemos buen material, como Gimnasia, Libertad, Peñarol, Deportivo Madryn, Regatas y Boca. Hay equipo como para lograr ese objetivo. Hay equilibrio. Siempre en Quilmes o tuve muy buenos americanos o muy buenos nacionales, pero nunca todo junto. Esta vez sí. El “1” que elegimos es el mejor del país, Martínez es respetado en toda la Liga, Carabajal fue la revelación de la temporada anterior, Sánchez se puede exprimir mucho más y encaja perfecto con mi estilo, Stanton no quiere protagonismo y ayuda a ganar, se puede explotar mucho al pibe Piñero pero como alero, confío mucho en Brezzo porque él viene con el desafío de jugar, Calderón tiene que ser más “5” que “4” y Robinson es un cheque al portador. Es una de mis debilidades. Está siempre y sufre cuando pierde.

- ¿Cómo asumirán el compromiso de la Copa Argentina?

- Vamos a tratar de dedicarle el máximo esfuerzo. Yo siempre estuve en contra de este torneo porque no daba tiempo a entrenar y presentar el equipo. En medio de una pretemporada exigente, tomaba a los equipos duros y sin argumentos tácticos. Pero ahora, como se juega recién dentro de un mes, no hay problemas.

- Teniendo en cuenta que nunca en Quilmes los objetivos fueron tan altos como los de esta temporada, ¿es un momento especial en tu relación con el club?

- Alguna vez hay que jugársela. Hay una expectativa grande y yo la noto. El prestigio no se compra y se gana a lo largo de una trayectoria. Puede haber tenido relación de amor y odio con los directivos, pero con el hincha siempre tuve “feeling”. Y percibo una gran esperanza. A la mayoría le gusta mucho el equipo. La expectativa es muy grande. Y yo como entrenador no quería más de lo mismo, en Quilmes no quería jugar más para estar en mitad de tabla.

- ¿Entendés que la gente ya se cansó?

- Por supuesto. Si la gente lleva casi los mismos años que yo en el club. En veinte años siempre se apuntó a ascender cuando estuvimos en el TNA o se plantearon objetivos chatos en primera. Hay que poner los huevos e ir para adelante. Si fracaso, fracaso. Pero que la gente esté segura que esto es mi vida y que aspiro a presentar mejor equipo que Peñarol, que aspiro a ganar y a plantar en Once Unidos un equipo que no sea sólo garra, si no también juego. Con mi llegada, creo, el básquetbol de Mar del Plata, indirectamente, mejora. Firmé yo, vinieron jugadores a Quilmes. Y Peñarol salió a reforzarse con todo. El sábado estuvo lleno Quilmes con un partido de Liga Junior. Esto me gusta. Es un desafío durísimo para mí. Me pueden criticar porque las cosas no salgan, pero las puertas de Once Unidos van a estar abiertas para que la gente vea como trabajamos. Elegí personas y profesionales responsables.

- ¿El clásico despertará la expectativa de los primeros años de la década del ´90?

- No tengo dudas que vamos a jugar todos los clásicos a estadios llenos. A la rivalidad hay que alimentarla con planteles y Peñarol y Quilmes se armaron para estar arriba. Hay diferencias entre un equipo y otro. A lo mejor Peñarol es más largo que nosotros y Quilmes tiene mejor cubierto un par de puestos. Estaba seguro que ellos iban a armarse bien. Históricamente fue así. Peñarol no arruga y siempre redobla la apuesta. Nosotros no arrugamos, Quilmes prometió un equipo competitivo y lo armó.

- Vamos a disfrutar todos entonces...

- Si tenemos nivel de comportamiento, sí.

Diferente

- ¿Cómo ves a la Selección?

- Es totalmente diferente a la de la era Magnano. Con Rubén era un equipo menos atrevido, con más paciencia, en el que el balón pasaba por muchos y no terminaba en situaciones de dos contra dos, el conjunto tenía mayor utilidad con Oberto, tuvo una química táctica perfecta en Indianápolis y tal vez no tanto en los Juegos Olímpicos. Y había, para mí, con Tolcachier y Duró, un nivel de scouting superior al del resto de los equipos. Existían reglas más estrictas adentro y afuera de la cancha y los jugadores se respetaban mutualmente. En este ciclo de Hernández es distinto, hay mejores jugadores...

- Todos son mejores individualmente que dos o cuatro años atrás...

- Ninguna duda. El único que todavía, individualmente, no está en un gran nivel y que sufre por dos motivos (por haber jugado poco con los Spurs y porque el desequilibrio que ahora la selección plantea con sus perimetrales marca otro estilo de juego) es Fabricio Oberto. Segundo, este equipo tiene mucho más contraataque y confía más en el uno contra uno y el desequilibrio individual. Salvo Scola, no tiene desequilibrio interior. Propone un ritmo para marcar noventa o cien puntos y que admite vaivenes de estar diez abajo o diez arriba, como pasó con Lituania, por el mismo estilo creado. Y le cuesta tener el control del juego: ya no lo tiene más “Pepe” Sánchez porque la apuesta pasa por las jerarquías individuales. Esta es una etapa en la que se permiten esas cosas. Hay que ver cómo se llega al Mundial. No creo que se cambie mucho. Más allá de que ante Lituania no hubo tanto contraataque porque antes los grandes europeos no se puede dominar el rebote. Mi temor pasa por la poca paciencia y por la falta de otro grande. Si yo fuera el entrenador, en lugar de varios “4”, llevaba un grande más. Pero “Oveja” es el que conoce la cocina del equipo. Delfino es más individualmente que Sconocchini, pero Hugo daba otras cosas y era muy respetado en el grupo y jugó brillante en el otro Mundial, salvo en la final. Prigioni tiene tanta jerarquía como “Pepe” Sánchez y tal vez más que Montecchia. El “Puma” tenía problemas para defender a los bases rivales pero daba buenas alternativas ofensivas con su tiro. Wolkowyski siempre ha jugado bien en la selección y en los torneos internacionales. Scola está mejor que cuatro años atrás y Emanuel está tan ambicioso como siempre. Cuando llegue el torneo, hay que ver cómo se reparten los egos...

- ¿En la comparación gana el estilo de Magnano?

- No, a mí me gusta el equilibrio. Yo creía que Magnano tenía que arriesgar más en cancha abierta con Emanuel o Chapu. Pasa que ahora, por momentos, es un descontrol porque tiran sin sentido, sin timming o sin rebote. Pueden darse el lujo de tirar un 20 o 25% de triples y de perder 15 pelotas. Hasta que pierdan. Lo reafirmaron los jugadores tras ganarle a Lituania: “No jugamos a nada, pero ganamos”. Eso sintetiza que el equipo necesita un poco más de pausa. Pero los límites los van a poner Emanuel y “Pepe”.

- ¿Qué posición final le ponés?

- Para mí van a estar entre los cuatro primeros.

- Es algo grande...

- Seguro. Nosotros tenemos la suerte de que van todos y se llevan bien. Si no fueran Ginóbili o Nocioni, Argentina lo sentiría. Pero a Serbia le faltará Stojakovic, en Francia no irán los pivotes y Brasil jugará sin Nené. El que será diferente es Estados Unidos, que será totalmente defensivo y con Mike Krzyzewski no irán a jugar al golf. En los amistosos previos ya lo están demostrando.
Huevo Sánchez - Campus Santiango de Chile 2018
Campus Santiango de Chile 2018
COPYRIGHTS 2009 • Todos los derechos reservados